En cada sesión de fotografía para ventas de propiedades busco mostrar el inmueble como una experiencia completa, no solo como un espacio vacío. Normalmente incluyo tomas aéreas con dron para ofrecer una lectura clara del entorno y la ubicación, sin embargo, en esta ocasión las medidas de seguridad del condominio no lo permitieron. Eso no detuvo el objetivo. Al contrario, hay que adaptarse a la situación. Las fachadas de esos edificios son tan especiales y diferentes que son reconocibles por todos los habitantes de la ciudad, a sí que trate de que las fachadas de los edificios contiguos aparecieras y fueran reconocidos por los interesados a primer vista. El propietario estaba a punto de poner su departamento en venta y necesitaba imágenes que realmente conectaran con posibles compradores. Me enfoqué entonces en la fotografía arquitectónica de interiores, cuidando la luz natural, los encuadres y la sensación de amplitud. Además, documenté las amenidades del desarrollo, como el gimnasio y el roof garden, elementos clave que influyen directamente en la decisión de compra. Era importante que la sesión de fotografía inmobiliaria mostrara todo eso porque acelera ventas, genera confianza y posiciona mejor cualquier propiedad en portales y campañas digitales.